Mejorar la gestión ambiental del laboratorio con la clasificación ambiental de reactivos

En cualquier laboratorio conviven reactivos con clasificaciones ambientales diferentes. Desde los peligrosos para el ambiente, compuestos persistentes y móviles, materiales con requisitos regulatorios específicos. Por eso, el diferencial está en cómo se gestiona la información de clasificación ambiental: cuán organizada está, cuán actualizada, qué tan fácil resulta revisarla y usarla para decidir.

¿Por qué importa la clasificación ambiental en el laboratorio?

Conocer, organizar e interpretar correctamente la clasificación ambiental de reactivos, solventes, kits en permite:
– Identificar reactivos que requieren condiciones especiales.
– Definir criterios para la compras, almacenamiento y disposición considerando temas ambientales.
– Mantener un enfoque sostenible al revisar inventarios, evitando acumulación innecesaria.
– Planificar respuesta a emergencias (derrames y/o fugas).
– Facilitar auditorías internas o externas.

Clasificación ambiental de reactivos para mejorar la gestión del laboratorio- OSMOSYSLAB
Clasificación ambiental de reactivos para mejorar la gestión del laboratorio

¿Cómo incluir la perspectiva de la clasificación ambiental en el laboratorio?

Hay que empezar estandarizando la información ambiental de materiales químicos usados en el laboratorio: identificando, organizando y manteniéndola actualizada.

El Sistema Globalmente Armonizado (SGA/GHS) Sistema Globalmente Armonizado (SGA/GHS) define criterios de clasificación para productos químicos considerando peligros- físicos, para la salud y el medio ambiente. Los códigos ambientales del SGA/GHS comienzan con 4.

En las Fichas de Datos de Seguridad/ Hojas de Seguridad/ Safety Data Sheet (FDS/ HDS/SDS), estandarizadas por el SGA/GHS, la información ambiental de sustancias y productos químicos se encuentra en:

• Sección 2 (SGA/GHS): códigos H ambientales de la serie 4 (H400, H410, H411, H420).
• Sección 12: persistencia, degradabilidad, bioacumulación y movilidad.
• Sección 14: requisitos de transporte que implican impacto ambiental.
• Sección 15: regulaciones aplicables (COPs, TRI, sustancias sujetas a controles ambientales, etc.).

Trabajar con la clasificación ambiental es más sencillo cuando la información estandarizada se administra de manera sistemática en el laboratorio. Algunos ejemplos de clasificación incluyen:


H400, H410, H411, H420: peligro para el ambiente acuático.
Persistencia: cuánto tarda una sustancia en degradarse.
Movilidad: capacidad de llegar a cuerpos de agua a través del suelo.
Bioacumulación: acumulación en tejidos de organismos vivos.
Toxicidad ambiental: efectos adversos incluso en bajas concentraciones.


Conociendo cómo se encuentran clasificados los reactivos con los que trabajamos, permite saber, con foco en clasificación ambiental, por ejemplo:
¿Cuáles son los “más complicados” desde el punto de vista ambiental?
¿Cuáles requieren “acciones particulares”: permisos, mantener límites, reportes, procedimientos, etc.?

Cuando esa información es visible y comparable, se vuelve más fácil controlar riesgos, priorizar acciones y mejorar el desempeño ambiental del laboratorio


Listado Maestro filtrado por clasificación ambiental GHS H400–H410-OSMOSYSLAB
Listado Maestro filtrado por clasificación ambiental GHS H400–H410-OSMOSYSLAB

Bibliografía:
• U.S. Environmental Protection Agency (EPA). Toxics Release Inventory (TRI): Listed Chemicals. 2026..
• Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de productos Químicos ST/SG/AC/Rev.11


Para seguir leyendo:

 Sustancias corrosivas en el laboratorio
– Prácticas de sostenibilidad en el laboratorio- Ideas para mitigar cambio climático
– Prácticas de almacenamiento en el laboratorio

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